El peligro de quedarse
El peligro de quedarse viernes de la tercera semana del tiempo ordinario El texto bíblico comienza con una frase que parece secundaria, pero que lo cambia todo: era el tiempo en que los reyes salían a la guerra . Y David no fue. Envió a otros. Delegó el riesgo. Se quedó en Jerusalén. Nada parece grave, al menos en apariencia. El reino sigue funcionando. La guerra continúa lejos. El palacio está en calma. Pero el viajero eterno aprende pronto que muchas caídas no comienzan con grandes decisiones, sino con pequeñas ausencias. Una tarde, David se levanta tarde. Sale a la terraza. Mira sin buscar… y ve. Betsabé no aparece como una tentación buscada, sino como una presencia encontrada cuando el rey no estaba donde debía estar. David pregunta. Y recibe una información clara: es esposa de Urías. Ahí estaba la frontera. Ahí podía detenerse el camino. Pero David cruza. Ya no actúa como rey de Israel, sino como un hombre que se cree intocable. Usa su poder sin violencia visible. Nadie...